La economía global puede no tener un año tan malo como se esperaba hace algunos meses.
La reapertura de China – con el fin de la política de covid cero -, el invierno menos riguroso en Europa y la señalización de que la fase más aguda de la inflación en los principales países puede haber quedado atrás contribuyeron a mejorar las previsiones para el Producto Interno Bruto (PIB) mundial.
A pesar de mejores proyecciones, los economistas consideran que el escenario no es optimista.
En el caso de Brasil, por ejemplo, las cifras globales más positivas ayudan, pero no lo suficiente como para cambiar el escenario de débil crecimiento esperado para 2023.
En la última revisión, el Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó la estimación para el PIB global de este año de 2.7% a 2.9%, pero aún por debajo del promedio observado desde 2000 (3.8%).
“Las perspectivas globales son mejores que hace algunos meses, pero yo diría que el panorama sigue siendo un escenario desafiante”, afirma Eduardo Jarra, economista jefe de Santander Asset Management.
En China, la reapertura de la economía fue más rápida de lo esperado con el fin de la política de covid cero.
Eso contribuyó a que el FMI elevara la previsión de crecimiento económico del país de 4.4% a 5.2%.
MENOS FRÍO
En Europa, el invierno menos riguroso de lo esperado también trajo alivio al escenario económico, muy afectado por el conflicto entre Ucrania y Rusia. Existía la preocupación de que el frío intenso pudiera aumentar la demanda de gas y llevar a la región a enfrentar la escasez del producto.
“El invierno más templado en Europa redujo mucho la necesidad de uso de gas para calefacción”, afirma Alexandre Bassoli, economista jefe de Apex Capital. “El temor era que, si el invierno fuese riguroso, fuera necesario implementar racionamiento.”
RIESGOS
En el cambio de año, muchos economistas veían el riesgo de que Europa pudiera enfrentar una recesión profunda, una expectativa que hoy parece más lejana. Goldman Sachs (NYSE: GS ) llegó a prever un PIB de -0.1% para la región. Hoy, se estima en 0.8%.
En la economía estadounidense, el escenario de pesimismo exacerbado por la inflación comienza a quedar atrás. En diciembre, en el acumulado de 12 meses, el Índice de Precios de Consumo al Consumidor (PCE) subió 5%, frente a 5.5% en noviembre.
El PCE es seguido de cerca por la Reserva Federal (Fed, banco central de EE. UU.). En su última reunión, la Fed redujo el ritmo de subida de las tasas de interés, a 0.25 puntos porcentuales, alcanzando el intervalo entre 4.50% y 4.75% al año.
El director de investigaciones macroeconómicas para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos, sin embargo, considera que el bajo nivel de desempleo aún puede presionar la inflación en los próximos meses. Por otro lado, existen factores que ya atenúan la subida de los precios, como la regularización de las cadenas logísticas globales.
El efecto en Brasil debería ser positivo, pero limitado
El crecimiento económico global superior a lo esperado deberá tener un efecto positivo – aunque limitado – sobre Brasil. Con China avanzando más de lo proyectado inicialmente, la tendencia es que los precios de las commodities avancen, lo que favorece a Brasil.
“La recuperación de China es una excelente noticia, porque el país es el principal destino de las exportaciones brasileñas”, afirma Bassoli, de Apex Capital.
Los analistas esperan un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) brasileño de 0.8% este año. La expectativa de un escenario global más dinámico, sin embargo, no hizo que bancos y consultoras promovieran grandes cambios en sus escenarios. Alberto Ramos, de Goldman Sachs, señala que China debería impulsar principalmente los mercados de petróleo y cobre . El año pasado, el banco proyectó un crecimiento de 4.5% para el país oriental. Ahora, la estimación es de un alza de 5.5%.
Ramos considera, no obstante, que el crecimiento chino no tendrá aquí el mismo impacto que tuvo en el pasado. Esto se debe a que, antes, el crecimiento del país se basaba en inversiones en infraestructura, lo que exigía, por ejemplo, más mineral de hierro , una commodity ampliamente producida en Brasil. Ahora, China está impulsando la economía a través del consumo interno.
“Ese tipo de crecimiento chino ayuda a Brasil, pero no beneficia tanto como el modelo basado en infraestructura”, dice Ramos.
Fuente de referencia: investing.com